El amor de Dios se multiplica y se transforma cuando estamos reunidos. Algo similar sucede cuando compartimos con personas totalmente distintas a nosotros y nosotras. En esos encuentros, descubrimos que, más allá de nuestras diferencias culturales, idiomáticas o geográficas, existe un vínculo profundo que nos une: la fe.
Entre el lunes 16 y el 25 de marzo, tuvimos la hermosa oportunidad de recibir a dos comitivas provenientes de Estados Unidos. Cada grupo llegó con proyectos y misiones diferentes en relación con la IEMA, pero ambos compartieron un mismo espíritu de servicio, aprendizaje y comunión.
El primer grupo, proveniente de Iowa City First UMC, estuvo conformado por nueve personas que visitaron las congregaciones de Almagro y Bariloche. Este hermanamiento comenzó hace tres años, con la visita de los hermanos y hermanas de Iowa a la Iglesia Metodista de Almagro. El objetivo principal de este viaje fue colaborar, junto a la iglesia, en la restauración de su salón de actos. Además, compartieron momentos significativos con la congregación, fortaleciendo los lazos a través de la fe. También viajaron a Bariloche, donde recorrieron la ciudad y se reunieron con la congregación local, generando espacios de reflexión y encuentro espiritual.
El segundo grupo llegó desde la conferencia de Florida, liderado por la Rev. Dawn Worden y también integrado por pastores y laicos. Su propósito fue conocer en profundidad la historia de Argentina, especialmente el período de la dictadura. Durante su visita, recorrieron las congregaciones metodistas de la primera iglesia de Buenos Aires, Temperley, Villa Diamante y la Boca. Allí, pudieron aprender a partir de testimonios e historias que dan cuenta de nuestra memoria colectiva.
Con un fuerte compromiso por la justicia social, ambos grupos participaron en la marcha del 24 de marzo por la memoria, la verdad y la justicia. También visitaron la ex ESMA, con el deseo de comprender, reflexionar y generar conciencia sobre lo ocurrido en el pasado, así como su impacto en el presente y el futuro.
Ambos grupos demostraron un profundo compromiso con los valores del Evangelio, especialmente en la búsqueda de justicia y verdad. Durante estos días, pudimos sentir cómo el Espíritu se movía en medio nuestro, guiándonos hacia una experiencia de encuentro genuino. Un amor que nos permite comunicarnos y entendernos incluso cuando no hablamos el mismo idioma, y que nos invita a aprender unos de otros.
Así, seguimos construyendo una comunidad de fe que crece cada día más, fortalecida por la gracia, el respeto y el amor que viene de Dios. Agradecemos a cada persona el esfuerzo por recibir a las comitivas de manera cariñosa y abierta.



















