Alieda Verhoeven: “empedernidamente contestataria”

09 Dic 2020
en CMEW, Mujeres
Alieda Verhoeven: “empedernidamente contestataria”

Durante estas semanas hemos compartido muy breves pinceladas de vidas con sentido del pensamiento teológico y pastoral del metodismo latinoamericano.


Alieda Verhoeven

Utrecht-Holanda, 5 de enero de 1938 – Mendoza-Argentina, 22 de febrero de 2013


Tal vez escuchamos más de Alieda Verhoeven fuera, que dentro de la Iglesia. Puede sorprendernos el gran impacto de su testimonio de fe. Por ejemplo, una de las carpas de la Campaña Nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito en la plaza Congreso en 2018, llevó su nombre.

Pero, ¿cómo llegó una joven holandesa, nacida hace casi un siglo, a ser parte de la historia del movimiento feminista argentino y ser reconocida hasta hoy?

Alieda Verhoeven nació en Utrecht, Holanda, en el seno de una familia numerosa. Su primera infancia la transitó durante la segunda guerra mundial. En su familia, sus tíos, abuelo, bisabuelo y tatarabuelo fueron pastores metodistas.

Un momento decisivo de su vida lo vivió a los 13 años. Estaban jugando fútbol en familia, y unos niños que no hablaban holandés se sumaron al juego. Eran de familias argentinas que habían ido para supervisar la construcción de ferrocarriles. Allí se estableció un vínculo entre las familias.

Fruto de ese vínculo, en 1961 se vino a vivir a Argentina. Se instaló en Córdoba y tiempo después comenzó a estudiar teología en ISEDET, Buenos Aires. En 1967 fue ordenada, siendo la primera Pastora mujer de la Iglesia Metodista Argentina. A fines de 1969 fue destinada a Mendoza, donde dio cursos de formación teológica que convocaban hasta 300 personas. En 1971 creó el Instituto para la Liberación y Promoción Humana, lugar de formación de los operadores sociales que trabajaban en los barrios pobres de Mendoza. Entre la acción y la reflexión se fue afirmando su tenaz convicción en defensa de los derechos de las personas, especialmente de las mujeres.

Según Rolando Concatti, del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo: “Su presencia constituía una novedad porque los católicos y ni siquiera los protestantes tenían experiencia de un pastorado femenino.” Tenía una gran capacidad de trabajo y múltiples contactos en Europa, que le permitieron difundir los problemas en Argentina y buscar fondos que fueron decisivos para la creación, por ejemplo, del Comité para los refugiados chilenos (CEAS). Mauricio López, con quien ya se conocían, le propuso pedir ayuda al ACNUR, y así llegaron a tener a disposición 27 hoteles para refugiados. Pero con el golpe de Estado en Argentina, en 1976, la situación se complicó. Mauricio López fue desaparecido. Ella lo buscó, gestionó audiencias, presentó notas… Hasta que se dio cuenta que los servicios de inteligencia la seguían y se comunicó con la embajada de Holanda. El embajador la envió de nuevo a su país temiendo que fuera secuestrada.

Alieda sólo estuvo en Holanda unos meses y regresó a Mendoza a continuar con su trabajo en el CEAS. Pero también a hacer lo que le recomendaron en Europa: constituir la regional del MEDH (Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos) que ya estaba funcionando en Buenos Aires con el apoyo de las iglesias.

Supo ganarse el respeto en cada ámbito de militancia en que participó. Fue muy criticada por feminista y por arriesgada, incluso en su iglesia. Evidentemente una mujer segura, valiente, firme, capaz de luchar por lo que creía. Tenía muy clara la importancia de la ampliación de los derechos, y con una multitud de autoconvocadas de todo el país, fundó el “Encuentro Nacional de Mujeres”, del que fue líder durante más de 20 años. Ella integró la Corriente Autónoma 8 de Marzo, agrupación que reunió a mujeres de diversos ámbitos de pensamiento. En 1994 se propusieron una participación activa en la Convención Reformadora de la Constitución. Pidieron cuatro modificaciones, un Habeas Corpus especial para la mujer cabeza de familia en situación de pobreza, asegurando el acceso al trabajo y la vivienda, y la incorporación expresa del término mujer al texto constitucional; incorporar en la misma la Convención sobre Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y evitar la condena del aborto en el texto constitucional.

Al año siguiente se produjo una dispersión en la Corriente por la adhesión de gran parte de las militantes a un partido político.

Tiempo después debió alejarse de sus distintos ámbitos de trabajo por cuestiones de salud. Padecía el mal de Alzheimer, y a partir del avance de la enfermedad su ausencia fue notable, ya que como pastora tenía un espacio especial en diferentes ámbitos en general, y en el movimiento feminista en particular.

Respecto al movimiento feminista supo decir que:

“Feminista hoy es ser empedernidamente contestataria a las cosas que están dadas en la sociedad como naturales y como deben ser, de acuerdo al pensar, el hacer y el sentir del varón. Que excluye más del 50% de los seres humanos que formamos la comunidad. Entonces por eso hay que ser feminista; porque hay que ayudar a las mujeres y a los varones a eliminar los prejuicios ancestrales que nos impusieron las religiones.”

Una adelantada en décadas, sin duda. Las ideas que promovió son en mucho por las que continuamos trabajando. Cuando le preguntaban sobre maternidad, reflexionaba que no debía considerarse imperativo tener hijos, que se podían tener ideas y acciones igualmente importantes… sus ideas y acciones siguen creciendo e inspirando. Damos gracias a Dios por la vida y testimonio de Alieda Verhoeven, de quien tenemos como iglesia aún mucho que descubrir y aprender.


Pastora Lic. Viviana Pinto para CMEW


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