Tiempo de Oración – Propuesta semanal para el 31 de agosto

31 ago 2016
en Espiritualidad y devoción
Tiempo de Oración
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Encuentro con Dios

 

Oración para comenzar la mañana

Querido Padre en este día, quiero darte gracias por todas tus atenciones para conmigo y para con todos mis hermanos. Nos has protegido durante la noche y nos has regalado otro día para vivir la vida nueva que solo en tí podemos encontrar.

Hacenos fuertes en nuestra fe de tal modo que al caminar esta jornada encontremos en vos el espíritu solidario que nos permita vernos en aquellos que sufren y compartir el amor, la fortaleza, la alegría, la paz, la bondad, la misericordia, la esperanza, la palabra justa, que hacen a una vida más digna así como vos querés. Danos espíritu de santidad.

En el nombre de tu Hijo te agradecemos y pedimos. Amén.

 

Canción

Omnipotente Padre Dios,
Danos la fe del Salvador,
Que de los padres fue sostén
En los momentos de dolor.
¡Hasta la muerte, en Cristo esté
Nuestra esperanza y nuestra fe!

Danos la fe que dio poder
A los soldados de la cruz
Que en cumplimiento del deber
Dieron su vida por Jesús.
¡Hasta la muerte, en Cristo esté
Nuestra esperanza y nuestra fe!

Danos la fe que dé valor
Para enfrentarnos con el mal,
Y por palabra y por acción
Buen testimonio siempre dar.
¡Hasta la muerte, en Cristo esté
Nuestra esperanza y nuestra fe!

 

Texto sugerido para rumiar en el día

Marcos 10: 21 (y algunos pensamientos)

La llamada al amor es algo que a lo largo de la historia a seducido al ser humano. Y en este juego de seducción buscamos a quién amar… y también a quien nos ame. Porque el amor es lindo. Porque el amor es bueno. Porque el amor puede llenar nuestra existencia…

Pero nadie se esperaba a Jesús diciendo: “Amen a vuestros enemigos, recen por los que los persiguen, perdonen setenta veces siete, presenten la otra mejilla al que les hiera una, den también la capa al que les quite la túnica…”

Me imagino a los que escuchaban a Jesús… oprimidos por propios y ajenos… desesperanzados ante la falta de una señal que les mostrara un futuro favorable… llenos de odio y rencores… torturados por el miedo y otras acciones… ocupados y sometidos por el imperio… ¡¡¡Era una locura pensar y pedirles que actuaran de esa manera!!!

La llamada al amor de Jesús dice: “parézcanse a Dios… no sean enemigos de nadie, ni siquiera de quienes de quienes se declaran como sus enemigos… ámenlos para ser dignos de su Padre que está en el cielo”.

Amar al enemigo es no buscar venganza, no hacerle daño, no desearle el mal. Pensar en lo que puede ser bueno para él. Tratarlo como quisiéramos que nos trataran a nosotros.

Y esto sí que es para pensar… ¿Es posible amar al enemigo?

¿Qué querrá Dios de nosotros…? O bien, ¿qué queremos nosotros de Dios…? “Sed santos, porque yo, Yahveh, vuestro Dios, soy santo” (Lev 19: 2)

Según Wesley, cuando sé que Dios me ama de manera absoluta y sin reserva; cuando sé que Cristo murió por mis pecados, aun los míos; cuando el Espíritu Santo me asegura que soy hijo de Dios, soy candidato para la entera santificación. Puesto que sé que Dios me ama, vivo como hijo: con la gratitud de un hijo, no el deber de un esclavo. Y, puesto que Dios me ama, no sólo lo amo a El sin reserva, sino que aprendo a amar a mi prójimo como a mí mismo. Y me doy cuenta, para mi sorpresa, de que mi carácter está siendo recreado progresivamente a la semejanza de mi Creador. Me veo a mí mismo transformado para reflejar más y más el carácter de Cristo. Descubro que estoy libre de mi adicción a la rebeldía. Ansío vivir en obediencia incondicional a Dios. Y me asombra darme cuenta de que puedo hacerlo. Me deleito al descubrir que mi actitud, mis palabras, mis obras, mis hábitos están siendo completamente renovados, dando lugar a una persona justa que antes no conocía.

La perfección en santidad eran para Wesley amor puro: amor a Dios y amor al prójimo… santidad de corazón y vida.

 

 

Oración nocturna

Querido Padre, quiero agradecerte por todo lo que recibí durante este día.

Sabiendo que no hice todo lo que podía y que me mandaste hacer… que no amé como debía… que en momentos me resistí a ser instrumento de tu amor… te pido perdón… y sobre todo, que tu Espíritu obre en mí.

Ayudanos a caminar el sendero de santidad para que seamos mejores hijos tuyos cada día, para que nuestro mundo sea transformado y que tu voluntad sea entre nosotros. Bendecinos hoy y siempre. Amén.

 

Canción

¡Oh! Amor que no me dejarás,
Descansa mi alma siempre en ti;
Es tuya y tú la guardarás,
Y en lo profundo de tu amor,
Más rica al fin será.

¡Oh! Luz que en mi sendero vas,
Mi antorcha débil rindo a ti;
Su luz apaga el corazón,
Seguro de encontrar en ti
Más bello resplandor.

¡Oh! Gozo que a buscarme a mí
Viniste con mortal dolor,
Tras la tormenta el arco vi,
Y ya el mañana, yo lo sé,
Sin lágrimas será.

¡Oh! Cruz que miro sin cesar,
Mi orgullo, gloria y vanidad
Al polvo dejo por hallar
La vida que en su sangre dio
Jesús, mi Salvador. Amén.

 

Motivos que presentamos de oración

  • Por todos nuestros hermanos e hijos de Dios que sufren.
  • Por nuestra Iglesia en todas sus congregaciones para que podamos con un espíritu alegre dar testimonio de nuestra fe.
  • Por la paz, el derecho y la justicia que pueden hacerse realidad, no como un deseo sino como proclamación de las buenas nuevas.
  • Por aquellos que ejercen acciones de gobierno… por los que trabajan la tierra… por los que construyen… por los que abren caminos.
  • Por los enfermos y por aquellos que acompañan estas situaciones con dolor.
  • Por la dignidad de todos los hijos de Dios.
  • Por cada uno de nosotros en nuestras dudas… en nuestras certezas… y en nuestras posibilidades.
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