Oración por la paz en Siria

05 sep 2013
en En contexto
Oración por la paz en Siria

Compartimos a continuación las palabras del Metropolita Siluan, Arzobispo de Buenos Aires y toda Argentina de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa en la oración por la paz en Siria. La cual tuvo lugar en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires el pasado 29 de agosto.


Dios es nuestro auxilio

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmos 46:1)

Nos duele el corazón ante la perspectiva de la realización de operaciones militares extranjeras inminentes en Siria. Parece que el mal es el ganador en este conflicto, que las soluciones políticas y pacíficas se desvanecen, que se anuncian nuevos ciclos de violencia, que aumentarán las víctimas y que el riesgo de derrame de la tragedia humanitaria a otros países de la región se acrecentará, con más dosis de odio, fanatismo, divisiones, muertos, heridos e inmigrantes.

Nuestra fe cristiana nos ha enseñado que Dios ve todo. Es Él quien es el Soberano de los destinos de los hombres y de todas las naciones. Desde los cielos, Sus ojos que todo lo ven y Su Espíritu todopoderoso nos miran; Su justa sentencia nos espera y ante Él nadie podrá justificar su media-verdad, ni la injusticia como así tampoco la mentira. Somos responsables de nuestras acciones e intenciones delante de Él.

Frente a esta situación, nuestra fe nos enseña que Dios es nuestro auxilio en las tribulaciones. Si bien los poderosos de “este mundo” tienen sus intereses, que muchas veces supuran egoísmo, odio y maldad; nuestro interés es apelar a la Gracia de Dios para que ilumine las conciencias y los corazones, en vista al reencuentro, al diálogo y a una solución política definitiva.

A todos nuestros hermanos en Siria, cristianos y musulmanes, queremos decirles que vuestro testimonio de fe, que nosotros conocemos pero que los medios descuidan, nos llena de esperanza que el Señor iluminará a todos los dirigentes sirios, árabes e internacionales para que tengan la sabiduría y el discernimiento necesarios para cesar todo el mal que está pasando, y dará consuelo y fortaleza al pueblo sirio, y el descanso en paz de las almas de los difuntos.

A todos nuestros hermanos en Argentina, queremos expresar nuestra profunda gratitud por su solidaridad y manifestación de compasión humana y espiritual, más bien por esta actitud activa, de oración ferviente a Dios, y más en estos momentos cruciales cuando más se necesita.

Rogando a nuestro Señor Jesucristo que conceda la paz, rezamos a diario en nuestro oficio vespertino: “Delante de Él expongo mi queja; en su presencia manifiesto mi angustia” (Salmos 142:2), porque “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmos 46:1). Amén.

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