La Iglesia Metodista celebra los 30 años de democracia

20 nov 2013
en Declaraciones públicas, Quiénes Somos
Iglesia Evangélica Metodista Argentina

“Como cristiano y como argentino me asociaré a todos los que procuren libertad de conciencia para la humanidad, igualdad ante la ley y su aplicación, libertad de la Iglesia en el estado, y en suma para todo aquello que sea un bien para la humanidad en general o para los individuos en particular, sin preguntar a aquel con quien me asocio, qué cree o qué no cree, sino qué procura.” Rev. Alberto Tallon – Iglesia Metodista 1913

La iglesia Metodista Argentina expresa su profunda alegría y gratitud a Dios porque nuestro país está disfrutando 30 años ininterrumpidos de vida democrática. Celebramos este hecho, reconociendo, tal como lo declaró su última Asamblea General, que: “es el pueblo organizado como comunidad solidaria, el único que puede asegurar que la vida democrática se afiance y profundice cada vez más” (agosto, 2013).

El metodismo en Argentina posee una larga trayectoria en defensa de la vida democrática. Una democracia que no es sólo el derecho ciudadano constitucional de emitir su voto, sino un espacio privilegiado para el sano debate político de ideas y proyectos, dirigidos a la construcción de una sociedad justa e igualitaria. Una sociedad en la que, como afirmó la mencionada Asamblea General: “todos/as puedan tener oportunidades dignas para su desarrollo personal, familiar y comunitario”.

 

Acompañando la construcción de una sociedad igualitaria y justa

Desde las últimas décadas del siglo XIX el metodismo ha trabajado con el objeto de apoyar la construcción de una sociedad igualitaria, justa y con los mismos derechos para todos/as. Trabajó incansablemente en 1880 por la implementación de las Leyes Laicas y por la separación de la Iglesia y el Estado. También, desde sus inicios, y mediante los contactos directos con Mary Mann, esposa del educador estadounidense Horace Mann y localmente con el presidente Domingo Faustino Sarmiento, el metodismo ha buscado por medio de la educación, la formación con valores cristianos de seres humanos íntegros y de ciudadanos responsables y solidarios. Además, ha cuestionado el militarismo, especialmente cuando éste ha sido el instrumento utilizado por los poderosos para abortar procesos democráticos populares mediante golpes de Estado, tal como lo expresara la Iglesia en el primer golpe de estado de 1930:

“..Mientras por otro lado se encuentran fuerzas reaccionarias “que se levantan parapetándose detrás de los poderes que están a su servicio para mantenerse en el poder, estableciendo dictaduras que lo monopolizan todo, suprimiendo libertades y derechos a todos aquellos que no piensan y sienten como ellos”

Aún antes de irrumpir la última dictadura, en 1976, ya el metodismo estaba empeñado, junto a otras iglesias, en la promoción y la defensa de los Derechos Humanos, mediante la denuncia a sus violaciones, como a la atención pastoral hacia las víctimas del terrorismo de Estado. Ha participado activamente en la creación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos APDH de la que aún sigue participando, representada principalmente por el obispo emérito Aldo Etchegoyen. También hacia 1975, ha creado junto a otras iglesias evangélicas y varios obispos católicos el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos MEDH, destacándose allí la activa participación del obispo Federico J. Pagura. Múltiples han sido las acciones y declaraciones a lo largo de esos años, en que las que Iglesia hizo escuchar la voz del Evangelio clamando por verdad, paz y justicia. Este trabajo en pos de la paz, tuvo también sus duras consecuencias con pastores exiliados y con casi treinta miembros de la Iglesia, la mayoría jóvenes, quienes pagaron con sus vidas el costo del discipulado anunciado por Jesús:

“Bienaventurados los que sufren persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.

También, en relación con el conflicto bélico con Gran Bretaña por las Islas Malvinas, la Iglesia Metodista ha sostenido siempre la reivindicación de la soberanía nacional sobre las islas, pero ha criticado en su momento y lo ha vuelto a hacer en enero del 2012 cuando se vislumbraba una renovada atmósfera de tensión, que “Nuestra Iglesia rechaza toda posibilidad de una escalada bélica de parte de nuestro país así como de la creciente militarización de las Islas de parte de Gran Bretaña y que “Una guerra es siempre un fracaso humano ante el proyecto de Dios de que compartamos su creación y disfrutemos todos de los recursos que Él nos ha legado.”

 

Contribución de la Iglesia para afianzar el proceso democrático

A partir de 1983, el metodismo ha ayudado a sostener la democracia ganada. Se debe mencionar la participación del Obispo Carlos T. Gattinoni como miembro de la CONADEP, Comisión creada por el gobierno democrático con el objetivo de investigar la desaparición de miles de compatriotas durante el gobierno militar, instaurado el 24 de marzo de 1976. Igualmente la Iglesia Metodista en 1984 fue invitada a proveer un documento y presencia que permitiera establecer un régimen de calificación de productos audiovisuales libre de censuras en el ámbito cultural para el Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales. La Iglesia siempre estuvo abierta y dispuesta a participar en general en todos aquellos espacios que coadyuvara lograr transformaciones legítimas, necesarias e indispensables, para que nunca más otros intereses corporativos ocuparan el lugar reservado exclusivamente para el ejercicio de la soberanía popular.

 

Apoyando reclamos populares

La iglesia Metodista además, reconoce que la democracia no es un bien estático, sino que es un sistema que permite ir ampliando su influencia en busca de más libertad, justicia e igualdad. Es por ese motivo que, una de las maneras que el metodismo encontró para robustecer este tiempo de democracia, ha sido mediante el apoyo a reclamos populares tales como la ley de Matrimonio Igualitario, La ley Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, el acompañamiento de presentación de la Ley por la despenalización del aborto, y la de Servicios de Comunicación Audiovisual recientemente declarada constitucional por la Corte Suprema, fallo que celebramos con alegría y esperanzas. La Iglesia está determinada a continuar apoyando todas aquellas medidas que coadyuven a la ampliación de derechos y democratización de espacios de participación.

Somos conscientes también, que la democracia no permite descuidos triunfalistas, ni quietismos descuidados, es un sistema que necesita constantemente ser cuidado, revalorado y robustecido, dado que presiones de todo tipo intentan, a luz y a sombra, diluir su potencia, o normalizar su carácter, por naturaleza inquieto y libertario.

 

Un Evangelio que reclama un compromiso histórico

En este sentido percibimos con suma preocupación en estos tiempos post electorales ciertas declaraciones que intentan apresurar transiciones políticas; campañas mediáticas para lograr golpes de mercado con claros fines desestabilizadores; inadmisibles frases alabando la eficacia comunicacional del nazismo; y, sobre todo, los últimos atentados contra dos de nuestros templos y varios más de otras denominaciones. Acciones claramente antidemocráticas que buscan manchar los festejos que el país todo se apresta a celebrar.

Por ese motivo creemos que la mejor manera de celebrar estos 30 años es continuar por el camino que vamos transitando, dando gracias a Dios por habernos dado un Evangelio que, en Jesucristo, no rehúye el compromiso histórico sino, por el contrario, lo promueve y dignifica. En ese espíritu hoy nos sumamos a todos los ciudadanos/as que con alegría celebran agradecidos lo realizado y que, además, prosiguen con ahínco su trabajo a fin de que el futuro por venir, sea aún mejor que el presente logrado. Así lo anhelamos con renovadas esperanzas en el Dios de la Vida.


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