La peregrinación de justicia y paz: discernimiento conjunto del panorama

27 jun 2016
en En contexto, Vínculo con otras Iglesias
Consejo Mundial de Iglesias

Alocución de la Moderadora:
Dra. Agnes R. M. Abuom

Hermanas y hermanos, les saludo en nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Demos gracias a Dios por esta oportunidad de volver a reunirnos como Comité Central, dos años después, y permítanme expresarles a todos mi gratitud por sus oraciones y muestras de amistad cuando falleció mi esposo. Esta vez, nuestra reunión tiene lugar en esta histórica ciudad de Trondheim, conocida por ser cuna de tradiciones de fe católica, luterana y judía, así como por su historia, su cultura, su tecnología y sus universidades. También nos reunimos en momentos en que iglesias de muchas partes del mundo, sobre todo de Escandinavia y el resto de Europa, se están preparando para conmemorar el V Centenario de la Reforma de Martín Lutero. Un lugar y un momento realmente significativos para ser enriquecidos a medida que vamos avanzando en nuestra peregrinación. Quiero agradecer a los líderes de la Iglesia de Noruega y Trondheim, en particular, por su acogida tan cálida y su generosa hospitalidad.

Oramos para que nuestras deliberaciones inspiren, equipen y acompañen a los diversos integrantes del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) al que representamos aquí, para que se unan a la Peregrinación de justicia y paz, así como al proceso de descubrir con nuevos ojos nuestra vocación ecuménica en el mundo actual.

La koinonía como asociacion para la justicia y la paz

Mientras que los participantes en la asamblea constitutiva del CMI (Amsterdam, 1948) dijeron que se comprometían a “estar juntos”, en la X Asamblea (Busan, 2013), nos dijimos unos a otros que “avanzaríamos juntos” como un movimiento de iglesias, viviendo nuestra esperanza en el reino de Dios a lo largo del camino, juntos y cada cual en su respectivo contexto. Esperemos que durante esta peregrinación, nuestro compañerismo encuentre su objetivo final mediante mayores expresiones de asociación por la justicia de Dios y traiga aparejadas la unidad y la justicia que a veces, en estos últimos anos, se buscaron por separado. También considero que este es un momento de celebración en anticipación de que nuestro objetivo de unidad de la Iglesia para la unidad de la humanidad, que ansiamos desde hace tanto tiempo, pronto sea una realidad en las múltiples y variadas expresiones de las iglesias que obran por la realización de la visión del reino de Dios en nuestras vidas y aquellas de las generaciones a venir.

Un punto particular de compromiso que identificamos para la labor en este periodo de sesiones del Comité Central es el discernimiento conjunto del panorama. El discernimiento consiste en buscar la comprensión holística de una realidad determinada y la claridad de propósito para tomar las decisiones acertadas que corresponda. Permitanme entonces recalcar que el ejercicio del discernimiento ha de ser proactivo en nuestro quehacer, no para establecer lo que es viable y conveniente para cada uno de nosotros en función de nuestros recursos, puntos ventajosos, consideraciones y capacidades institucionales, sino para superar o mejorar lo mismo en respuesta a lo que Dios nos llama a hacer como sus testigos en el mundo actual.

La justicia de Dios como nuestro punto ventajoso para discernir el panorama

Entonces, el primero paso es preguntarnos como miramos el panorama y a través de que perspectiva o lentes y los de quien discernimos. Sabemos que intentamos hacerlo como iglesias, instituciones y organizaciones en distintos contextos con sus propias orientaciones teológicas, consideraciones geopolíticas y preferencias culturales. Ademas de todo eso, reconocemos que muchos de nuestros patrones de respuesta fueron modelados y siguen siendo influidos por el legado del pasado a través de herramientas de análisis e interpretación confesionales, teológicas y filosóficas predominantemente occidentales. Si bien afirmo los sólidos fundamentos teológicos que esas herramientas ofrecieron al movimiento ecuménico en el siglo XX, debo subrayar que fueron modelados desde los puntos ventajosos del poder y el privilegio de determinados contextos geopolíticos predominantemente cristianos.

Lo digo porque la realidad de hoy en día es que vivimos en un mundo que cambio mucho, sigue cambiando rápidamente y es cada vez mas pluralista, al igual que las realidades de la presencia y el testimonio cristianos. Por otra parte, asi como existen múltiples desafíos para la justicia y la paz, también existen cientos y miles de comunidades, iniciativas y movimientos en los que se lucha por lo mismo. Ademas de una serie de organizaciones de la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales, académicos e intelectuales públicos que imaginan y buscan la justicia y la paz, cada uno desde su propia perspectiva y con sus propias herramientas de interrogación e interpretación, hay quienes concentran sus esfuerzos en determinados aspectos de la justicia, tales como la justicia económica, la justicia ecológica, los derechos y las oportunidades, etc. y quienes abogan por un aspecto de la justicia ignorando otras aspiraciones de la misma; por ejemplo, hemos visto a algunos defensores de la justicia económica optar por ignorar deliberadamente las intersecciones del racismo y otras formas de discriminación que intensifican aun mas la injusticia en la experiencia de algunas comunidades socialmente desfavorecidas. También conocí activistas de la justicia de genero que dejan la justicia racial al margen de su ámbito de competencia. Asimismo, hay quienes solo claman por la paz cuando su propia seguridad se ve amenazada y mientras abogan por ella, ignoran deliberadamente la violencia inherente a nuestras estructuras sociales y económicas. Todos nosotros podemos citar varios ejemplos similares de búsqueda de conceptos incompletos de justicia y paz. En tal situación de muchos en el camino, ^cual es el recurso que nos caracteriza y que podemos aportar para compartir con los demás? ^Que perspectiva o punto ventajoso sin parangón para buscar la justicia y la paz nos es propio como comunidad mundial de iglesias con diversas identidades y muchos contextos geopolíticos? Y lo que es mas importante, ^que tienen en común nuestras visiones de la justicia y la paz? Como un pueblo del camino, en el camino, nosotros, iglesias e instituciones eclesiásticas, tenemos una gran responsabilidad.

Quiero poner el énfasis en que la justicia que buscamos es la justicia divina que difiere de las numerosas formas en que esta se entiende y se busca (Miqueas 6.8). La justicia de Dios es holística y radicalmente distinta a algunas búsquedas que ignoran las desigualdades inherentes o impuestas y las consiguientes dinámicas de poder en las sociedades y las relaciones humanas (Éxodo 23.6 y Salmos 9.16); de ahí que sea una justicia parcial para las victimas; un pecado contra el desfavorecido y el marginado, el discriminado y el despreciado, el abusado y el vejado, el preso y el torturado, el desplazado y el empobrecido. Se sostiene que mientras alguien sea tratado injustamente y se le niegue la vida, la justicia jamas sera real ni completa. Sana y restaura la dignidad de la victima y, a la vez, transforma al agresor (Proverbios 21.15). La reticencia y la incapacidad de ser justo es una condición tan inhumana como la de ser victima de la injusticia. La justicia divina quiere transformar todas las estructuras de las relaciones y negociaciones humanas defendiendo la dignidad y la santidad de todo lo que Dios creo y continua creando con sabiduría y amor, así como la interconexión de la vida. Esa es la administración de la justicia que anuncia la paz de Dios, una organización política que difiere de la que ofrece el mundo y que es real, duradera y para todos. Como tal, esa vocación de paz con justicia no es un compromiso meramente social, sino profundamente espiritual que da testimonio de la victoria de Dios en el Señor crucificado y resucitado. Desde ese punto ventajoso de la justicia divina, nos pido discernir el panorama con miras a identificar las señales de lo que Dios quiere que hagamos. A partir de esta premisa del punto ventajoso de los marginados y aquellos que luchan por la justicia, la dignidad y la libertad, quiero proponer a nuestra reflexión algunos desafíos morales y espirituales.

El panorama: la realidad de las dificultades y posibilidades

Primero: la realidad de que países, comunidades, familias y personas adopten la economía de mercado, así como su cultura y sus valores concomitantes. Buscar la creación y acumulación de riqueza es la normativa, pues la riqueza se considera la solución definitiva de todos los problemas. La codicia se desencadena y la injusticia se institucionaliza. Poniendo cada vez mas énfasis en el crecimiento económico y la realización individual, los pocos que tienen acceso a la riqueza y las oportunidades, mientras sacian su codicia hacen circular sus propias visiones del desarrollo, explotan y destruyen la tierra y deshumanizan a muchos, la mayoría vulnerables a raíz de las estructuras sociales, económicas y políticas.

La sequía, revés de fortuna en Zambia

Pherry Mwiinga, hidrólogo zambiano, en la represa de Kariba, donde la baja de la production de electricidad obedece a la influencia de El Niño en el patrón del tiempo que causo una grave sequía en partes de África.
Pherry Mwiinga, hidrólogo zambiano, en la represa de Kariba, donde la baja de la producción de electricidad obedece a la influencia de El Niño en el patrón del tiempo que causo una grave sequía en partes de África.

Las consecuencias de esa idolatría del becerro de oro saltan a la vista cuando sobrevienen desastres, naturales o causados por el ser humano, que no solo devastan millones de vidas y comunidades, también les obligan a desplazarse. No hemos olvidado el horror de recientes fenómenos como tornados, huracanes, incendios, sequías persistentes y muchos otros cambios climáticos que ocurren a diario, ni que todos ellos hayan causado estragos en muchas comunidades y probablemente diezmaran algunas, en particular, aquellas de países que carecen de recursos, competencias técnicas y soluciones claras y adecuadas por no estar al tanto de las verdaderas causas. Pero aquellos que saben y que mas contribuyen a la injusticia climática se resisten a escuchar la voz y el grito de la razón en favor del cambio e insisten en proseguir las negociaciones sobre los porcentajes de emisiones de carbono en salas de juntas. A pesar de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), cuya finalidad era erradicar el hambre y la pobreza extrema en 2015, nada ha cambiado demasiado, pues un pequeño porcentaje de personas posee grandes cantidades de riqueza, mientras que millones se ven sumidas en formas de pobreza y miseria cada vez peores. Ademas, como las instituciones supranacionales establecen las reglas, en numerosos contextos del mundo la disidencia se suprime en forma despiadada y los defensores de los derechos humanos son torturados, obligados a desaparecer o asesinados. Esperemos que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, cuyo lema es “Para que nadie se quede atrás”, aportaran una diferencia a los 800 millones de personas que aun viven en pobreza extrema, así como a los 90 millones de niños menores de cinco anos y los 790 millones de adultos desnutridos, según el informe de 2015 de los ODM. Ahora bien, los “17 objetivos para transformar nuestro mundo” nada dicen acerca de comprobar la codicia y la injusticia social, lo que considero necesario para que cualquier visión de desarrollo sea completa.

Segundo: el fenómeno mundial del “temor del otro”. Vivimos en un mundo pluralista, que lo es cada vez mas debido al fenomenal movimiento multidireccional de personas que buscan a diario medios de subsistencia y liberarse de la pobreza, la violencia y la guerra. La creciente preocupación por la riqueza y los recursos aun mas acelerada por la ideología de la economía de mercado, las negociaciones entre comunidades se han vuelto conflictivas y redundan en actitudes hostiles hacia el otro, considerándolo un depredador, un enemigo, en lugar de un semejante que necesita espacio y oportunidades para sobrevivir. Por desgracia, se tiene la impresión de que ningún lugar esta exento de xenofobia y las consiguientes violaciones y violencia contra minorías, migrantes y refugiados, muchos de los cuales son verdaderas victimas de la guerra y la pobreza causadas por la economía mundial, los poderes militares y los sistemas políticos. Esas actitudes de temor y odio del otro se están estabilizando como ideologías que privilegian a la mayoría, ya sea religiosa, étnica o lingüística. Paradojicamente, los poderes de los países poderosos y las ex colonias parecen mas presos de ese temor. El temor de los poderosos es tan peligroso como su codicia. Las imágenes del rechazo y el mal trato de millones de personas que venían huyendo de la guerra y la violencia en los últimos tiempos aun están vivas en nuestra mente. Recordemos que nuestra fe nos ensena a ser hospitalarios y acoger al extranjero, porque haciéndolo, lo hacemos a nuestro Señor Jesús mismo (Mateo 25.35). Al respecto, quiero felicitar a las iglesias de Europa por su respuesta sensible y generosa, así como por su gran testimonio, incluso si eso implica afrontar la ira de sus gobiernos y mayorías.

Tercero: las inquietantes mareas de la secularización por un lado, y el aumento del fanatismo religioso militante, por el otro. Ambos deprimen la vida de las personas de sectores vulnerables y marginados. Si bien la secularización contribuyo a que muchos dejaran de aferrarse a una practica religiosa superflua, agobiante y oscurantista, eso no quita que también haya creado posibilidades de fomentar actitudes que dejan de lado la santidad de la vida y que entonces, quizás por inadvertencia, contribuyen a la mercantilización de la vida y las relaciones humanas. Por otra parte, el fundamentalismo religioso utiliza identidades y visiones religiosas para aterrorizar, dominar, controlar y destruir a quienes no se someten a las aspiraciones de poder de sus protagonistas ni adhieren a sus visiones del mundo. Culturas y practicas opresivas se traen de vuelta a la vida y se reintroducen como símbolos de nacionalismo y patriotismo. En muchos contextos, actores no estatales están controlando agresivamente la conducta publica y las relaciones sociales con miras a garantizar la continuidad de su hegemonía.

Cuarto: la lógica generalizada de la violencia y la guerra como único medio viable de zanjar disputas, diferencias y conflictos entre países y dentro de ellos, así como entre comunidades y personas. Las realidades de la violencia en sus múltiples formas y expresiones de todas los colectivos humanos, el terrorismo y el terrorismo de Estado y la vergonzosa realidad de algunos países que fabrican y venden armas de destrucción masiva para impulsar su economías apuntan a una señal mas de la decadencia moral de nuestros días. Por ejemplo, grosso modo, el 75 por ciento de la ayuda militar de EE.UU. en los tres últimos anos se destino tan solo a Israel y Egipto, según el informe sobre asistencia exterior del gobierno de dicho país. Los fabricantes de armas estadounidenses ganaron ingresos por mas de 10.000 millones de dolares. También hay otros como China, Israel, Reino Unido, Rusia, etc. en el mismo negocio, aunque estén al frente de las negociaciones de paz. No se nos debería escapar que niñas y mujeres siguen siendo instrumentos de todo conflicto, pues cargan con el mayor peso de la violencia y la guerra.

Quinto: el desenfrenado desarrollo tecnológico. La tecnología ha colonizado todos los aspectos de nuestra vida ofreciendo soluciones para todo, tanto en lo que respecta a los necesario e imprescindible como a nuestros deseos y fantasías. Incluso si la tecnología ofrece posibilidades de mejorar las condiciones de vida y reducir el sufrimiento humano, también nos plantea interrogantes y desafíos sobre sus potencialidades en un mundo de desigualdades; en un mundo que parece regirse por la lógica de la supervivencia del mas fuerte, tenemos que ser conscientes de la forma en que la tecnología desenfrenada ha dañado y sigue dañando al ecosistema de la Tierra y a muchos seres humanos en todo el mundo. En otras palabras, ^que significa el avance tecnológico para quienes son desposeídos, marginados y diezmados por ese mismo y complejo desarrollo tecnológico? Esta es una pregunta que plantea otro serio dilema moral.

Por ultimo, las características con el mayor impacto de todas son la marginación a gran escala, la exclusión y la deshumanización de millones de personas en el mundo entero; se trata de aquellas que durante siglos fueron desposeídas, discriminadas y mantenidas en la pobreza por formas de injusticia integradas estructural y culturalmente. Sus rostros e identidades son numerosos: pueblos otrora colonizados que lo siguen siendo, descendientes de africanos, pueblos indígenas, apatridas, dalits, minorías étnicas y religiosas, personas con discapacidades, mujeres, niños y muchos otros. Lamentablemente, algunas de esas comunidades experimentan la discriminación y la exclusión en muchas iglesias nuestras.

Durante una reciente estadía en Estados Unidos, en el marco de una visita del CMI de solidaridad con la justicia racial, me choco descubrir que el racismo aun esta latente en muchos aspectos de la vida y que algunas iglesias siguen estando divididas por ese motivo. Se señalo a nuestra atención, en calidad de equipo de solidaridad, que la encarcelación en masa del país apunta principalmente a hombres jóvenes de ascendencia africana y que su reclusión tiene por objetivo alimentar la codicia del becerro de oro, en este caso, las cárceles privadas que se alquilan y que se deben llenar de presos para que los propietarios cobren por su uso. Dichos jóvenes también son victima de violencia y asesinatos perpetrados por policías. La injusticia racial no es un hecho y una realidad tan solo en Estados Unidos, pues el racismo esta asomando su feo rostro en otras partes del mundo y si bien es cierto que como CMI tenemos que reiterar nuestra posición de que el racismo es un pecado, también debemos actuar ya. Permítanme encomiar al movimiento Las Vidas Negras Importan de jóvenes que resolvieron recordarnos la santidad de la vida y que se debe poner fin a esos asesinatos y a la encarcelación en masa. También quiero encomiar a las iglesias y los lideres eclesiásticos de EE.UU. que estuvieron en primera linea, participaron en marchas de protesta contra esa ley atroz, incluida la deportación masiva de personas que separa familias. Cada vida —negra, marrón, blanca o roja— es tan valida como cualquier otra y cada ser humano es creado a la imagen de Dios (Génesis 1.26). Todas las vidas importan. Hace un tiempo que las cuestiones de racismo no figuran en la agenda del CMI y sugiero que este ultimo y el Consejo Nacional de Iglesias de Cristo de EE.UU. organicen las consultas y actividades adecuadas para abordar esta historia herida y decidir como presionar para combatir el racismo. Siendo africana, también se que tenemos que continuar e incluso encontrar puntos de entrada adecuados con nuestras hermanas y nuestros hermanos de ascendencia africana para discernir como movernos juntos en el futuro, después de la historia de la esclavitud y la visión de 2016 de la Unión Africana: El África que queremos.

Ademas, la trata de personas para la mano de obra barata y forzada, la extracción de órganos y la industria del sexo se ha vuelto común en todas partes del mundo. Según el Indice Mundial de Esclavitud, alrededor de 45 millones de hombres, mujeres y niños están atrapados en la esclavitud moderna siendo las formas principales, el trabajo en régimen de servidumbre, la mendicidad y la prostitución. Entonces, ^que decir de esta generación, nuestra generación, que presume de tantos logros del intelecto humano y que prospera subyugando y explotando a millones de personas vulnerables? Un grave desafió moral, en efecto, y un hecho por el que se nos debería caer la cara de vergüenza!

Estas y otras tendencias similares revelan que pertenecemos a una generación que parece prosperar y presumir de su avance abusando y explotando a los seres humanos mas vulnerables y la tierra. Es descorazonador que no haya ninguna fuerza moral que exija responsabilidades a esos poderes ni una contraideología o un discurso alternativo que provoque nuestra conciencia para que seamos protectores, antes bien que destructores, de la vida.

Desgraciadamente, al parecer, casi todas las comunidades de fe, incluida la cristiana, están demasiado preocupadas en promover sus propios intereses de seguridad y crecimiento, poder y prominencia, o demasiado entusiasmadas en ser cooptadas por esos poderes, que operan por conducto de gobiernos, instituciones financieras internacionales o empresas, para adherir a sus visiones del mundo. Quizás esa sea una bandera roja que debamos tener en cuenta en nuestra peregrinación. En cambio, ^como podemos ser catalizadores de una fuerza moral? ^Como podemos activar la autoridad moral de la iglesia/comunidad de fe y una visión alternativa en asociación con otras comunidades religiosas y movimientos sociales igualmente inquietos por la decadencia moral de nuestro mundo? ^Como podemos intensificar los esfuerzos para trabajar con aquellos en quienes confiamos y que están comprometidos con los valores del reino de Dios, incluso si no lo dicen, en lugar de permanecer callados e inertes frente a quienes trabajan activamente para impedirlo y promover sus propios imperios?

Las dificultades como oportunidades

Avanzando en el pensamiento, permitanme reiterar que la peregrinación es un recorrido que abarca introspección, apertura para aprender a través de nuevos encuentros, cambiar y lograr el cambio, desprenderse de pesos muertos y acumular recursos útiles, así como alcanzar la meta juntos. Quiero subrayar algunas posibilidades que creo contribuirán a nuestra reflexión y redundaran en algunos cambios decisivos.

Primero, la peregrinación requiere una actitud de humildad y arrepentimiento. Ciertamente, en el pasado hemos luchado contra algunas de esas dificultades e indudablemente hemos obtenido algunos resultados por los que damos gracias a Dios. Aun así, tenemos que hacer una introspección constante sobre la forma en que gran parte de nuestros procesos reflexivos y las consiguientes afirmaciones dan lugar a una acción concreta, aportando una diferencia en la vida de las personas del terreno en cuyo nombre hablamos. Se tiene la impresión que el análisis, la interpretación y las declaraciones sean todo lo que hacemos por la justicia y la paz en nuestros encuentros ecuménicos. No solo tenemos que preguntarnos que diferencia ha aportado todo eso y donde, sino también que diferencia hemos aportado nosotros, participantes de esas organizaciones. Las complejas dificultades que enfrentamos hoy en día y el testimonio de muchos que ya están al frente de las luchas exigen que nos apartemos de la cultura de conferencias y declaraciones para empezar a participar en acciones que alimenten esperanza y alternativas. ^Que historia tenemos que compartir a lo largo del recorrido? ^Historias de personas que luchan contra la injusticia e historias de esperanza? De hecho, quiero invitar a todos y cada uno de nosotros a que en la próxima reunión del Comité Central traiga una historia personal de su participación en la peregrinación. Compartamos esas experiencias de esperanza que nos enriquecerán e inspiraran para hacer mas a medida que vamos avanzando.

Segundo, una cosa es hablar sobre la injusticia en la plaza publica y otra muy distinta es habérselas correctamente con ella en nuestro propio hogar. El abuso de poder, la indiferencia y el silencio deliberados acerca de cuestiones de justicia, la excesiva preocupación por cuestiones eclesiásticas, la discriminación y la restricción de personas de Dios en nuestras mesas de celebración, el discernimiento y la deliberación, así como la continua monopolización de espacios institucionales por algunos durante largos periodos que apenas dejan espacio para la generación mas joven, no hacen que nuestras aseveraciones y afirmaciones sobre la justicia tengan mas credibilidad que una retorica vacía. Aunque las iglesias no pueden escapar a las influencias sociales, tenemos que defender la integridad de nuestras decisiones morales sobre la forma en que organizamos y gestionamos nuestras expresiones institucionales. En ese sentido, debemos asegurar que el CMI no solo siga siendo un modelo, sino también un creador de tendencias en lo que respecta a sanos procesos de transparencia y rendición de cuentas, así como a la inclusión y participación de todos aquellos que pertenecen a la iglesia.

Tercero, dado que la negación de la justicia y la ausencia de paz son ante todo expresiones de aseveraciones irresponsables de poder y dominación, nosotros, según el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, debemos dedicarnos activamente a renunciar a valores y actitudes que glorifican el poder y a todos aquellos vestigios que nos mantienen atrapados en el temor del poder, y denunciar los sistemas y culturas que disminuyen y niegan la vida. Asimismo, estamos llamados a pedir cuentas a las instituciones financieras internacionales, los poderes militares, las políticas económicas y los sistemas industriales y políticos, en lugar de optar por ser simplemente sus agentes de apoyo. Tenemos que abordar las raíces de la migración y el desempleo, exponer y confrontar el belicismo y las industrias de armas, así como los modelos de desarrollo que saquean despiadadamente la tierra y desplazan personas en igual medida. La peregrinación implica optar por un discipulado costoso.

Cuarto, la peregrinación supone hacer brotar la esperanza en nuestro presente, motivarnos para seguir adelante, vencer los obstáculos y explorar e inventar posibilidades creativas a lo largo del camino. Es un momento de encontrar la gracia liberadora y transformadora de Dios presente y activa en personas y lugares inesperados, así como anunciar la esperanza mediante un compromiso creativo con el mundo. La esperanza en Dios, en Jesucristo, nos obliga a descubrir algo nuevo e intentar algo distinto. Por consiguiente, tenemos que salir de la nostalgia del pasado, dejar de lado nuestras preocupaciones y nuestros instrumentos penosos que han sobrevivido a su finalidad y aventurarnos en nuevos ámbitos de participación que sean pertinentes. En un momento determinado, las iglesias y organizaciones miembros necesitaron instrumentos como el CMI, las organizaciones ecuménicas regionales (OER), los consejos nacionales de iglesias (CNI) y otros para reunirlos y aprender a trabajar juntos. Hoy, nuestras iglesias miembros están muy por delante con su propia y creativa participación ecuménica en su respectivo contexto. Tal vez debamos dejar de funcionar dentro del mismo molde y con la misma metodología de labor programática en ciertas áreas como hemos hecho por décadas. Tenemos que redefinir nuestras prioridades y nuestra metodología como parte de nuestra labor para acompañar a las iglesias miembros en la peregrinación.

Los instrumentos ecuménicos como catalizadores

Al respecto, también tenemos que reflexionar sobre el rol de instrumentos ecuménicos como el CMI, las OER y los CNI. ^Que hace falta para que puedan ser mas activos y sostenidos en su ministerio de acompañamiento de las iglesias y en la promoción de la acción ecuménica en pro de la justicia y la paz?

La vocación de la justicia y la paz no es privativa de ministerios especializados, es una marca esencial del discipulado cristiano y, por ende, profundamente espiritual tanto a nivel personal como a niveles mas amplios. Por eso, es triste que muchos cristianos la dejen fuera del ámbito de la practica religiosa. También hemos relegado las esenciales responsabilidades de misión, diakonía y participación publica a juntas de misión y ministerios especializados. El desafío que se nos plantea es saber como alentar, habilitar y asistir a nuestras iglesias para que vivan su amor de Dios en Jesucristo y el prójimo resistiendo a la injusticia y la mentira. No es importante lo que nosotros hacemos y decimos como CMI, comité central o personal de Ginebra, sino lo que nuestras iglesias pueden hacer en cada contexto especifico por obra nuestra, eso es a lo que debemos aspirar.

También tenemos que lograr que la peregrinación sea mas atractiva e inspiradora para jóvenes y mujeres. Permítanme que hable primero de los jóvenes. Hoy en día, la juventud esta al frente de muchas empresas creativas en todas partes del mundo. Gobiernos, partidos políticos, corporaciones e incluso fuerzas reaccionarias contratan jóvenes y se apoyan en el poder y la imaginación de la juventud. No recomiendo que nosotros también debamos abusar de nuestros jóvenes o adoctrinarlos como hacen todos ellos, pero debemos recordar que movimientos juveniles y estudiantiles estuvieron en el núcleo de la formación del movimiento ecuménico a través de la Federación Mundial de Estudiantes Cristianos (FUMEC), la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ) y la Asociación Cristiana Femenina (ACF). El movimiento misionero que comenzó en 1910 también fue un movimiento de jóvenes; ellos son la linea de vida y la raíz del movimiento ecuménico y la iglesia. Desgraciadamente, según resulta, no encuentran que nuestras iglesias e instituciones ecumenicas sean sensibles a sus cuestiones, aspiraciones e imaginaciones ni capaces de inspirar su energía creativa. Tal vez nuestros espacios estén demasiado llenos de asuntos de gestión institucional, tradiciones eclesiásticas y protocolos. A menudo hemos dicho que el CMI y nuestras iglesias estarían abiertas a los jóvenes, pero hemos hecho muy poco para crear espacios que les estén destinados.

También debemos darnos cuenta que las mujeres están al frente de muchos movimientos progresistas de justicia, paz y libertad en muchas partes del mundo. No solo hemos sido inconsecuentes en nuestra solidaridad con las mujeres en su lucha por la dignidad, la igualdad, la justicia y la participación, también hemos fallado en reconocer sus capacidades de persistir en las luchas por la justicia y la paz. Permítanme felicitar a la organización Mujeres Panafricanas de Fe que acaba de terminar su primera consulta en Washington D. C por haber resuelto alzar sus voces y votos para erradicar el hambre y la pobreza en su defensa de los marginados espiritual, social y materialmente, y proponerse influir en los lideres a escala nacional, regional e internacional para que formulen y apliquen políticas a favor de los pobres y refuercen el compromiso con el liderazgo de la mujer. Debemos reconocer que nuestros jóvenes y mujeres tienen las capacidades creativas y la fuerza moral para conducirnos por nuevos caminos. La peregrinación ofrece una excelente oportunidad de contar con esos recursos no solo en la búsqueda de la justicia y la paz, sino también de expresiones del ecumenismo mas creativas y fidedignas que sean mas orgánicas que cerebrales y se basen mas en las personas que en las instituciones.

La justicia y la paz no preocupan únicamente a cristianos e iglesias. Permítanme reiterar que hay muchos otros a lo largo del camino y, de hecho, por delante de nosotros. ^No deberíamos asociarnos con ellos o al menos fortalecer la asociación con ellos? Hubo un momento en la vida del CMI en que proliferaron las nuevas ideas y los nuevos desafíos que planteaban los movimientos sociales y que enriquecieron el significado y el propósito del movimiento ecuménico. De hecho, sus recursos de estudios, análisis y participación ayudaron al CMI a incorporarse en las históricas luchas por la justicia, la libertad y los derechos humanos en Sudáfrica, Latinoamérica y otras partes, lo que le valió su reputación mundial de voz creíble de los sin voz. Afirmamos que la iglesia es una comunidad de creyentes y una comunión de todo el pueblo de Dios que participa en la misión de anunciar el reino de Dios. Hay tantas personas, incluso en seno de nuestras iglesias, que participan activamente en las luchas por la justicia y la paz en muchos lugares. Abrigo la esperanza de que esta peregrinación nos ayudara a abrir el espacio para ellas y reivindicar esa asociación.

La asociación para la justicia y la paz como una asociación con Dios

Para terminar, permítanme reiterar que la peregrinación nos ofrece enormes posibilidades de recrear nuestra imagen como un movimiento del pueblo de Dios en la misión, abierto e inclusivo, ágil y receptivo a las mociones del Espíritu. Hemos afirmado una y otra vez que la iglesia es un movimiento del pueblo y que la Peregrinación de justicia y paz también involucrara a pueblos de otras religiones, hombres y mujeres de buena voluntad. Reclamemos y reconstruyamos nuestra capacidad de discurso. En el evangelio hay cabida para el desacuerdo, pero no para la retirada. Cuando dialogamos deberíamos tener presente que incluso en procesos normales de caminata o recorrido habrá quienes se detengan, se saluden, se unan a la marcha por un trecho y otros podrán desviarse mientras uno continua hacia el destino. Caminemos juntos con aquellos a quienes se les niega la justicia, con personas de todas las religiones vivas, los movimientos y todos los otros que luchan por la justicia y la paz encendiendo la esperanza mediante alternativas creativas, diciendo la verdad a los poderes y exigiéndoles responsabilidades para que en esta asociación para la justicia y la paz podamos encontrarnos trabajando con nuestro Dios de vida. Dios de vida condúcenos a la justicia y la paz.

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