Carta pastoral de Adviento

24 nov 2016
en Episcopado
adviento 2016

Buenos Aires, 24 de noviembre de 2016

A las congregaciones metodistas y unidas

Este próximo domingo iniciamos la celebración del tiempo de Adviento en nuestras comunidades de fe.

Señalado como período de preparación para la celebración del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo que irrumpe en nuestra historia cotidiana con un mensaje de salvación.

Adviento se conecta con la esperanza de que algo nuevo va a suceder entre nosotros, señal que nos saca de nuestros agobios e incertidumbres. Una esperanza que da sentido a la vida humana y a los pueblos.

Este Adviento que atraviesa nuestra época histórica cargada de inequidad, injusticias y violencia.

Los textos bíblicos nos anuncian un tiempo de bienestar con paz y justicia.

La celebración en nuestras congregaciones no puede perder la mirada de lo que ocurre en la gran parroquia donde la violencia se manifiesta de diferentes formas muy concretas:

a. La aldea global: la carrera armamentista que se alimenta de guerras y conflictos que destruyen las expectativas de pueblos enteros. La concentración de la riqueza en pocas manos que se contrapone al hambre y la miseria.

b. La aldea nacional: la violencia que se manifiesta en la desocupación, hambre y maltrato institucional hacia nuestros jóvenes, mujeres y jubilados.

c. La aldea local: nuestros intereses egoístas no permiten ver la realidad de nuestros vecinos y las relaciones de violencia intrafamiliares.

Las palabras del profeta Isaías nos alientan a seguir esperando un nuevo amanecer donde se cumple la promesa del triunfo final de la justicia. Esta promesa que fortalece nuestra espera.

“El juzgará entre las naciones y será arbitro de muchos pueblos. Convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. No levantará espada nación contra nación, y nunca más se adiestrarán para la guerra. ¡Ven, pueblo de Jacob, y caminemos a la luz del Señor” (Isaías 2:4-5).

En este Adviento somos llamados a animarnos mutuamente en la esperanza que nos viene de Cristo Jesús.

Fraternalmente en Cristo,

Pastor Frank de Nully Brown
Obispo

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